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¿Cómo educar a los niños en el uso de las nuevas tecnologías?

Tenemos tecnologías a nuestro alcance las 24 horas del día: televisión, teléfono, ordenador, Internet, videojuegos… ¿Cómo prevenir la adicción de los jóvenes a las tecnologías?

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Veracruz: Te damos consejos para detectar y prevenir adicciones. / Imagen de Veracruz
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Agencias / Veracruz
2017-08-09 13:24:09

Tenemos tecnologías a nuestro alcance las 24 horas del día: televisión, teléfono, ordenador, Internet, videojuegos… ¿Cómo prevenir la adicción de los jóvenes a las tecnologías?

En primer lugar, limitando el tiempo de uso. Dentro del calendario de rutinas y actividades semanales que tiene tu hijo, determina qué momento tiene permitido jugar con sus videojuegos, por ejemplo. Sé muy estricto a la hora de cumplir la norma y mantener tu autoridad.

Además, también es indispensable comprar videojuegos aptos para la edad del niño que sean educativos y transmitan valores positivos. Infórmate sobre esta cuestión consultando con el dependiente de la tienda.

Cuando los niños y adolescentes estén jugando a los videojuegos, es positivo que los padres estén cerca, incluso en la misma habitación, que estén presentes pero a una distancia prudencial (así los hijos no se sienten controlados). Pueden aprovechar para leer el periódico o escribir cartas.

Conviene relativizar el peso que se da a las tecnologías en el hogar. Para ello, juega con tus hijos a juegos de mesa, prepara con ellos recetas de cocina, haz planes al aire libre, charla con ellos, crea un entorno cultural con una buena biblioteca en casa… Educar en un ambiente más humano es la mejor fórmula para que los niños no llenen con las tecnologías otros vacíos personales.

Padres bien informados, adultos bien educados

Es importante que los padres y profesores estén informados sobre los riesgos de esta realidad para poder educar a los más jóvenes. Es de gran ayuda que los adolescentes sean conscientes de los riesgos que ofrece Internet. Conviene que los jóvenes reciban un mensaje en tono positivo y no alarmista: las nuevas tecnologías son buenas cuando se hace un uso positivo de ellas. Internet también puede ser un buen método de consulta para algunos temas de estudio.

Además, informa a tu hijo de que nunca tiene que quedar con un desconocido al que ha conocido a través de la red. Ni tampoco tiene que dar datos de sí mismo en un chat. Conviene recordar que existen programas de protección para limitar el acceso de tu hijo a determinadas páginas. Infórmate sobre su uso.

Aquellos padres que no saben utilizar un ordenador deben hacer un curso de informática para aprender. De lo contrario, aumentan los riesgos de no saber qué hace el hijo en la red. Por ejemplo, también pueden leer libros sobre el tema como el titulado ‘Twitter para niños. Educando a futuros líderes’, escrito por Marcela Momberg, que tiene como finalidad informar a padres y profesores sobre temas vinculados con la red de una forma pedagógica.

Ante cualquier posible señal de adicción a Internet es importante acudir al psicólogo para que el joven pueda empezar a tratar su problema gracias a la orientación del profesional cualificado.

Es fundamental educar en la responsabilidad de dejar que los hijos asuman tareas en casa de forma acorde a su edad para que aprendan a dar valor a las cosas que tienen y sean conscientes del esfuerzo que hacen sus padres por darles tantas comodidades. Si tu hijo quiere un teléfono móvil, puedes animarle para que vaya ahorrando el dinero de su paga semanal para poder hacer la compra.


Son muchos los padres y chavos que se preguntan si están enganchados a la red y si eso les puede acarrear problemas de diversa índole. Estos son los síntomas o señales de alarma que ayudarán a identificar si tú mismo o alguien de nuestro alrededor está sufriendo adicción a Internet, y qué soluciones puedes emplear para atajar el problema:


El joven se termina aislando de la familia, se encierra en sí mismo porque piensa constantemente en conectarse a Internet. Para solucionar este tema es positivo poner el ordenador en una zona común de la casa, por ejemplo, el cuarto de estar. Muchos padres cometen el error de ponerlo en la habitación del hijo, de esta forma, es más difícil que puedan saber qué hacen sus hijos en la red.

La rutina del joven cambia de tal forma que todo lo demás pasa a un segundo plano y su interés por Internet se convierte en el centro de su vida. Es importante ofrecer a los jóvenes valores pedagógicos en relación con el uso constructivo de Internet. Por ello, informa a tus hijos sobre lo importante que es proteger su vida privada evitando la publicación de fotografías personales en las redes sociales.

El carácter del afectado cambia, se vuelve irascible y sufre cambios bruscos de humor. Muestra menos interés por las relaciones sociales y se muestra ausente y distante en eventos de grupo. En estos casos, los padres tienen que hablar con el joven sobre esta situación para ayudarle a tomar conciencia de que algo no va bien. La comunicación mejora las relaciones familiares y la salud emocional de sus miembros.

Sufre ansiedad en caso de no poder conectarse a Internet y se comporta como si fuese una tragedia. El bajo rendimiento en los estudios es habitual en alguien que tiene adicción a Internet. Para prevenir este punto es positivo eliminar Internet de casa y mejor potenciar el uso de la enciclopedia como herramienta de consulta en los estudios. También es adecuado contar con un profesor particular para que apoye al adolescente en la asignatura en la que tiene dificultades.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 46 por ciento de los niños que tienen entre 11 y 14 años tienen un teléfono móvil. Llamar por teléfono es algo tan natural y cotidiano que pocas personas son de verdad conscientes de que también existe el riesgo adictivo.

La adicción al teléfono móvil también muestra unos síntomas de alarma muy concretos:

El precio de la factura del teléfono aumenta de una forma desorbitada. Es mejor que los jóvenes tengan teléfono móvil de tarjeta y no de contrato. Así es más fácil limitar la cantidad de gasto.

La persona no deja el móvil de lado, ni siquiera, cuando está en un plan de grupo. Es incapaz de centrarse en la conversación porque solo se centra en el aparato. Para solucionar este tema, lo mejor de todo es que los padres, quiten el móvil a sus hijos antes de ir al colegio, en el tiempo de estudio y antes de ir a dormir.

El adolescente no se separa del teléfono móvil para comer, ir a clase o ir al baño. Se trata de una obsesión que altera su vida.

El móvil se convierte en un entretenimiento constante más que en un objeto de uso práctico para llamar por un motivo concreto. Lo mejor de todo es comprar al joven un teléfono sencillo que tenga únicamente las aplicaciones básicas para llamar y mandar mensajes.

A modo de reflexión, conviene precisar que mientras que muchos padres compran un teléfono móvil a sus hijos para poder tenerles localizados y saber dónde están, en realidad, conviene retrasar la edad en la que el joven tenga su primer teléfono lo máximo posible. Los adolescentes cuando quieren no estar localizados cuando están con sus amigos, apagan el teléfono móvil. En ese caso, se produce un círculo paradójico y es que la ansiedad de los padres aumenta. Es fundamental educar con criterio y no ceder ante el chantaje juvenil de “todos mis amigos tienen un móvil”. Antes de comprar un smartphone a tu hijo hazte la siguiente pregunta: ¿De verdad lo necesita?

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