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Category: General

A una semana de que se realizaron los comicios en Veracruz y otros 14 estados, la incertidumbre crece por conocer el resultado final de la elección a gobernador, ya que el Tribunal Electoral Estatal aplazaría el cómputo final hasta el 15 de agosto.
La decisión de los magistrados es que los resultados de la elección del ejecutivo estatal se den a conocer hasta que se resuelva la totalidad de las impugnaciones, esto significa que los veracruzanos tenemos que aguantarnos –válido o no su argumento- un poco más de un mes para dar por cerrado este capítulo.
Mientras el candidato que aventaja en el conteo Javier Duarte de Ochoa (PRI, PVEM y PRV) y Miguel Ángel Yunes Linares (PAN y PANAL) continúan compitiendo, ahora a través de ruedas de prensa.
Y esta irresolución mantiene a los electores a la expectativa. El tema de la cerrada competencia –no vaticinada por las encuestas que daban una gran ventaja a Duarte de Ochoa- es recurrente en todos lados.
Todos quieren que esto se defina, aunque es lógico y legal el argumento del Tribunal, lo cierto es que una actuación moral requiere que esto se defina, lo más pronto. ¿Usted qué prefiere?

La vida es un bien que no valoramos porque creemos que es inherente a nuestro ser, a diario en nuestro país hay cientos que mueren a causa de un percance automovilístico que además causa pérdidas millonarias y daño moral a las familias.

 A nivel nacional el 38 por ciento de las muertes por accidentes es ocupado por jóvenes varones de 15 a 29 años, el fallecimiento de mujeres por esta razón esté en el 17.5 por ciento, según informes del Consejo Nacional de Población.

De todas las causas de muerte en el país, el 12 por ciento son por lesiones o causas externas y más de cinco mil por lesiones a peatones.

La Secretaría de Salud a nivel federal tiene catalogados los percances como un problema de salud pública debido a los elevados índices. El 97 por ciento de estos hechos se suscitan en carreteras estatales y un 7 por ciento en las federales.

Lo irónico es que la dependencia señala que el 90 por ciento de los accidentes mortales son por completo prevenibles.

Aún cuando el elevado número de percances podría justificarse por el alto número de vehículos (20 millones aproximadamente), lo cierto es que en países que poseen una cantidad similar no incrementan el número de accidentes como sucede en nuestro país.

Ante este escenario la Secretaría de Salud recomienda a las autoridades estatales y locales trabajar en iniciativas de ley relacionadas con la educación, restricción, emisión de licencias de manejo, aplicación de la ley y control de personas que manejan en estado de ebriedad o bajo la influencia de las drogas. 

Obviamente el mayor daño que acarrea un accidente es la pérdida de los seres humanos y de la salud, pero también está la económica. La SS estima que los últimos siete años en México se perdieron 38 mil millones de pesos.

La merma monetaria también es muy alta debido a que sólo el 40 por ciento de los vehículos tiene algún tipo de seguro, por lo que el gobierno termina adsorbiendo los gastos de cerca de 5 millones de siniestros, según datos de Aseguradora Mexicana.

También las lesiones son una causa de los costos, ya que el 47 por ciento de los sobrevivientes requieren atención médica por lo menos por un año y el gasto anual total por días productivos perdidos en personas accidentadas es de alrededor de 120 mil millones de pesos, reporta el gobierno federal.

Lo cierto es que estas cifras pueden no decirnos nada, pero lo que sí es elocuente es la imagen de los cuerpos sangrantes y lastimados de los tres jóvenes que murieron la madrugada del lunes en Boca del Río. Sin ninguna razón lógica para fallecer.

Muchos de quienes conducen creen que tener un auto con bella carrocería y cómodos controles lo blindan, pero la velocidad nos hace vulnerables a todos, no importa si te sientes más listo y puedes ser capaz de rebasar al más audaz de los conductores.

Cuando sientas la necesidad de correr o rebasar todo lo permitido, piensa en lo que sentiría tu familia si tiene que mirar tu cuerpo destrozado e identificarte en un plancha, la sólo idea seguro te detendría.

Dr.Isaac Wislicki G.

La mala educación deja a millones de jóvenes en desventaja para siempre y reproduce la detestable desigualdad entre los que pueden pagar una buena educación y el resto. También genera inmensas pérdidas económicas. El déficit de gente de primer nivel -en todas las esferas- nos atrapa en producciones básicas de poco valor. En el En el Grupo Cultural FENIX investigamos las pérdidas ocultas derivadas de no calificar en emprendimientos complejos que crean productos y servicios de alto valor global. Si en los 80 se hubiese implementado la educación de excelencia, ya no habría pobreza ni inequidad, seríamos actores destacados en la sociedad del conocimiento, con empresas triunfando globalmente, con juventud innovando y emprendiendo exitosamente en trabajos bien remunerados. Entenderlo es clave para tomar decisiones asertivas e impulsar innovaciones que efectivamente garanticen educación de calidad.
La gran pregunta actual es: ¿cuál es la educación que el país requiere para ser exitoso en este siglo y para crecer con equidad? Los datos son concluyentes. Mèxico, entre los países con nivel educacional equivalente, logró lejos el mejor desempeño en los últimos 25 años. No llegaremos más lejos con más de lo mismo; somos sólo una economía reactiva, que hoy se salva por el precio del petroleo, el turismo y otras materias primas, por cierto todas en vías de extinción. En el mismo período, entre aquellas economías emergentes que más han mejorado su ingreso por habitante y su equidad, el 100% alcanzó el nivel educacional de los países desarrollados. Por tanto, la respuesta es inequívoca: necesitamos también lograr un nivel educacional similar. Sin ello, jamás podremos estar en su club.
Veamos cifras. En México, sólo el 0,3% de los alumnos logró una comprensión nivel 5 y un 4,8 % logró nivel 4 en la prueba Pisa 2000, mientras en Irlanda lograron 14,2% y 27,1% respectivamente. En Corea son 5,7% y 31,1%. El promedio de los miembros de la OCDE logró 9,5% y 22,3%. Sin una masa crítica de excelencia, al menos 30% de la fuerza de trabajo en niveles 4 y 5, México  no podrá avanzar más allá de lo logrado.
La presidencia de la República y su equipo deberían comprender que no se trata de ¿gastar? más en educación, sino de invertir asertivamente para lograr competitividad en la economía del conocimiento; sería la mejor inversión pública de la historia. Si no lo hacemos, seguiremos como proveedores de materiales y servicios básicos, con graves problemas sociales.
Vale la pena: si México hubiese invertido exitosamente en educación como Corea o Irlanda, actualmente cada mexicano tendría, en promedio, unos US$ 2.500 dólares anuales extra y nuestro índice de equidad sería similar al de Alemania. El PIB sería más de US$ 60 mil millones mayor y el fisco recibiría más de US$ 12 mil millones extra. Destinaríamos a la educación sólo un 30% de los ingresos fiscales adicionales. Hoy y siempre hemos tenido recursos para implementar una estrategia innovadora que garantice educación de calidad, personalizada y proactiva, fundada en dinámicas que la impulsen a la excelencia. Ojalá la autoridad financie las investigaciones requeridas para definir cómo hacerlo ya que da la impresión de que solo sirve a intereses ocultos y no al crecimiento y desarrollo de este país que tanto, tanto ha sufrido.

Esta será una semana agobiante.

Miles, millones de turistas viajaron para poder romper la rutina y descansar, sin embargo el retorno no es sólo penoso por la desgastada cartera, a esta se suma el nuevo incremento a las gasolinas que significa, no sólo un mayor gasto para el transporte, también que la escalada de precios de diversos productos y servicios persistirá.

De esto darán testimonio pronto las amas de casa, quienes de nueva cuenta sufrirán inventando inimaginables estrategias para poder alimentar a sus familias.

Aunque a estas alturas debía revisar el gobierno federal con honestidad cuánto y qué es lo que pueden adquirir las familias mexicanas con el salario mínimo, porque que los mexicanos logren contra todos los obstáculos llenar el estómago, no significa que se estén alimentando.

Ahí están las altas cifras que arrojan indicadores sobre la pobreza alimentaria y obesidad, la primera es porque quienes la sufren literalmente no tienen qué llevarse a la boca, y la segunda, porque a quienes les alcanza no saben cómo alimentarse.

En fin, que mientras el gobierno pone sobre los hombros de la población la carga del equilibrio económico al subir constantemente los combustibles, las familias se enfrentan día a día con los nuevos aumentos.

Faltan muchos días para la anhelada quincena, así que mientras las madres de familia acudirán a empeños y a pedir fiado para sobrevivir en estos últimos días de asueto en la Semana. Esperemos que mientras tanto se hayan divertido para que el agobio sea menos o que tengan un cochinito del cual echar mano.

Usted cómo le hace para solventar los gastos una vez que regresa de las vacaciones.

Este año en nuestro estado se renovará el Congreso Estatal, las alcaldías y hasta la gubernatura.

Los partidos políticos buscan postular a quienes les representen un mayor número de votos, sacrificando hasta sus propios militantes e incluso a sus principios.

Pero, ¿están conformes los integrantes de los partidos en no verse favorecidos aún cuando tienen años de trayectoria?, ¿los ciudadanos creen en estos políticos que cambian de piel cuando les conviene?, ¿qué clase de cultura partidista observan los nuevos electores? y ¿qué resultados lograrán estos candidatos “externos”?

Habría que ver quién votará por ellos, mientras tanto justifican su actuación argumentando que servirán como ninguno a su pueblo, ¿será?

Queridos amigos, TODOS:

 

Es un verdadero privilegio poder convocar a todos ustedes a la conferencia que sustentara el Dr. Cándido García Fonseca con el título “EL EFECTO DEMOSTRACION”

Quizá el nombre e la conferencia no nos orienta demasiado a los que somos legos en la materia, pero es de enorme relevancia porque nos lleva de la mano a reconocer, en parte, cómo los medios norman nuestras conductas en varios aspectos de nuestra vida cotidiana.

El Dr. García Fonseca es una gloria para Veracruz, prominente universitario autor de ocho libros de economía mundialmente conocidos.

El Dr. García Fonseca es miembro activo del GRUPO CULTURAL FENIX.

EL PERIÓDICO IMAGEN DE VERACRUZ Y EL GRUPO CULTURAL FENIX, siempre atentos a la proyección de la cultura en el Estado de Veracruz te esperan el viernes  26 de febrero del 2010 a las 18 hs. en punto en sus instalaciones sitas en la Avenida Ruíz Cortinez 1917 (entre Megacable y MVS).

Mucho te agradeceré que no faltes porque tu pesencia es exactamente, lo que marca la diferencia.

 

 

Atte:

Dr.Isaac Wislicki G.

Asesor de la Dirección

Periódico IMAGEN DE VERACRUZ y

Presidente de FENIX

Dr.Isaac Wislicki G.

La mala educación deja a millones de jóvenes en desventaja para siempre y reproduce la detestable desigualdad entre los que pueden pagar una buena educación y el resto. También genera inmensas pérdidas económicas. El déficit de gente de primer nivel -en todas las esferas- nos atrapa en producciones básicas de poco valor. En el Grupo Cultural FENIX investigamos las pérdidas ocultas derivadas de no calificar en emprendimientos complejos que crean productos y servicios de alto valor global. Si en los 80 se hubiese implementado la educación de excelencia, ya no habría pobreza ni inequidad, seríamos actores destacados en la sociedad del conocimiento, con empresas triunfando globalmente, con juventud innovando y emprendiendo exitosamente en trabajos bien remunerados. Entenderlo es clave para tomar decisiones asertivas e impulsar innovaciones que efectivamente garanticen educación de calidad.
La gran pregunta actual es: ¿cuál es la educación que el país requiere para ser exitoso en este siglo y para crecer con equidad? Los datos son concluyentes. México, entre los países con nivel educacional equivalente, logró el mejor desempeño en los últimos 25 años. No llegaremos más lejos con más de lo mismo; somos sólo una economía reactiva, que hoy se salva por el precio del petróleo, el turismo y otras materias primas, por cierto todas en vías de extinción. En el mismo período, entre aquellas economías emergentes que más han mejorado su ingreso por habitante y su equidad, el 100% alcanzó el nivel educacional de los países desarrollados. Por tanto, la respuesta es inequívoca: necesitamos también lograr un nivel educacional similar. Sin ello, jamás podremos estar en su club.
Veamos cifras. En México, sólo el 0,3% de los alumnos logró una comprensión nivel 5 y un 4,8 % logró nivel 4 en la prueba Pisa 2000, mientras en Irlanda lograron 14,2% y 27,1% respectivamente. En Corea son 5,7% y 31,1%. El promedio de los miembros de la OCDE logró 9,5% y 22,3%. Sin una masa crítica de excelencia, al menos 30% de la fuerza de trabajo en niveles 4 y 5, México  no podrá avanzar más allá de lo logrado.
La presidencia de la República y su equipo deberían comprender que no se trata de ¿gastar? más en educación y provocar la corrupción de los lideres de los sindicatos, sino de invertir asertivamente para lograr competitividad en la economía del conocimiento; sería la mejor inversión pública de la historia. Si no lo hacemos, seguiremos como proveedores de materiales y servicios básicos, con graves problemas sociales.
Vale la pena: si México hubiese invertido exitosamente en educación como Corea o Irlanda, actualmente cada mexicano tendría, en promedio, unos US$ 2500 dólares anuales extra y nuestro índice de equidad sería similar al de Alemania. El PIB sería más de US$ 60 mil millones mayor y el fisco recibiría más de US$ 12 mil millones extra. Destinaríamos a la educación sólo un 30% de los ingresos fiscales adicionales. Hoy y siempre hemos tenido recursos para implementar una estrategia innovadora que garantice educación de calidad, personalizada y proactiva, fundada en dinámicas que la impulsen a la excelencia. Ojalá la autoridad financie las investigaciones requeridas para definir cómo hacerlo ya que da la impresión solo sirve a intereses ocultos y no al crecimiento y desarrollo de este país que tanto, tanto ha sufrido.

Se recomienda ampliamente leer los trabajos del Dr. Cándido García Fonseca (Miembro del Grupo Cultural FENIX) sobre la Teoría de la Correspondencia.

untitledIsaac Wislicki Grunstein

Tal vez el título de estas reflexiones genere la primera controversia: ¿quién puede pensar que el envejecimiento sea una enfermedad? Sin embargo, a través del análisis del relato de un importante epistemólogo y las apreciaciones de los propios ancianos y del hombre común, comprenderemos que los procesos que acompañan al paso de los años sobre el organismo humano son considerados -insisto, aun por sus propios protagonistas- como un proceso mórbido.
Fue en el último siglo cuando los términos salud y enfermedad comenzaron a interesar -sobre todo a los estudiosos de una nueva disciplina: la antropología- y allí comenzó una búsqueda lingüística para asegurar definiciones. En forma ciertamente peregrina se decía que la salud era la ausencia de enfermedad, que dejaba la incógnita de otras varias apreciaciones. La Organización Mundial de la Salud -en 1948- propuso aquello de que la salud es un ‚”estado de completo bienestar físico, mental y social que se puede lograr en su máxima plenitud, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Con ello engrosaba el término con valores como felicidad, seguridad y armonía, según puede deducirse.
A esta altura se hace inevitable mencionar a Georges Canguilhem, autor de Lo normal y lo patológico
1, quien se ocupó del tema hace ya más de medio siglo y no se lo puede soslayar. Así dice: ‚”La enfermedad no es solo un desequilibrio o desarmonía, también, es -y puede ser principalmente- esfuerzo de la naturaleza en el hombre para obtener un nuevo equilibrio. La enfermedad es una reacción generalizada con intenciones de curación. El organismo desarrolla una enfermedad para curarse. La terapéutica tiene que tolerar, ante todo, y si es necesario reforzar, tales reacciones hedonistas y terapéuticas espontáneas. La técnica médica imita la acción médica natural (vis medicatrix nature). Imitar no solo significa copiar una apariencia sino remedar una tendencia, prolongar un movimiento íntimo. Por cierto, semejante concepción es también un optimismo; pero en este caso el optimismo se refiere al sentido de la naturaleza y no al efecto de la técnica humana.
‚”El pensamiento de los médicos no ha dejado de oscilar entre estas dos maneras de representarse la enfermedad, entre estas dos formas de optimismo, hallando en cada caso para una u otra actitud alguna buena razón en su patogenia recientemente aclarada.Ambas concepciones tienen, sin embargo, un punto en común: consideran a la enfermedad -o mejor, a la experiencia del enfermo- como una situación polémica, ya sea como una lucha entre el organismo y un ser extraño, ya sea como una lucha interna de fuerzas enfrentadas”.
Obviando la tendencia del autor a acercarse a la physis de los griegos, a la Naturaleza, como observamos en el primer párrafo, Canguilhem es categórico cuando agrega: ‚”Semánticamente, lo patológico es designado a partir de lo normal no tanto como a o dis sino como hiper o hipo. Por más que se conserve la confianza tranquilizante de la teoría ontológica en la posibilidad de vencer por medios técnicos al mal, se está muy lejos de creer que salud y enfermedad sean opuestos cualitativos, fuerzas de lucha”.
Existe una variable o una situación de normalidad que los métodos estadísticos se encargan de reflejar. Todo lo que escapa a la habitualidad se considera enfermedad. La salud es, entonces, un elemento objetivo. Un reciente comentario decía que se había establecido que los niños que se atrasaban en la escuela tenían, en alto porcentaje, problemas visuales no detectados ni por familiares ni por maestros. Es probable que muchos adultos analfabetos, ocupados en labores manuales, también los tengan aunque su trabajo no lo descubra.
Todas estas aseveraciones ameritan ser tamizadas por el cernidor del pensamiento de Canguilhem. Si debiéramos certificar un estado de salud lo haríamos con diverso criterio y siempre estaríamos cerca del error. Un criterio morfológico sería observar órgano por órgano: por ejemplo, el examen cardiovascular y electrocardiográfico de un individuo lo hacen apto para una operación quirúrgica.
Otro de los criterios es el etiológico. Tendría valor solamente en caso de enfermedad donde actuó un agente causal de daño. Sin causa etiológica ni modificaciones morfológicas, estaríamos certificando buen estado de salud, por lo menos de ese órgano. Así podríamos decir tabaquismo = cáncer de pulmón, pero tampoco diríamos una verdad absoluta, porque debemos considerar la propensión del individuo a desarrollar ese mal, el gen p53 y tantas otras cosas que aún la medicina ignora. Algo similar ocurriría con vejez masculina = cáncer de próstata.
Un siguiente criterio es el funcional. Es un hecho que un órgano está sano cuando cumple su función sin ningún déficit. Sin embargo, una función renal aparentemente correcta por las cifras humorales de urea y creatinina dentro de los valores normales pero con un clearance de esta última alterado, no revela estado de salud pero, según Canguilhem, estaría dentro de la normativa.
El próximo criterio es el utilitario, que puede ser evaluado -por ejemplo, en el caso de los músculos- por su fuerza o su resistencia al ejercicio. Es frecuente que los ancianos se quejen de cansancio, que limiten sus caminatas y se hagan sedentarios. Ocurre porque comparan su desempeño de décadas anteriores y no se resignan a la marcha cautelosa y al decremento de sus actividades cotidianas.
Un último elemento que engloba al sujeto en sí es la conducta. Un anciano con enfermedad de Alzheimer, aunque reconozca a sus familiares y se ajuste para ciertas actividades cotidianas puede manifestar su ¬†enfermedad y causar en sus allegados los trastornos psicofísicos de los cuidadores de pacientes crónicos.
Todos estos criterios han debido ser para la medicina, como lo señala Canguilhem, normativos.
Aquí comienza la cuestión. Salud y enfermedad marchan al unísono. No entro a analizar los casos de curación ad integrum o con déficit o aparente porque no viene al caso. Pero, ¿qué sucede con las minusvalías que comienzan a edad temprana por envejecimiento del órgano, como la presbiacusia o la más tardía como la presbicia? En el anciano -y en el presenil- ambas son causa de tratamiento correctivo (el audífono en el caso del oído, las lentes para la visión) y si hablamos de terapéutica señalamos cierto grado de afección. Entonces, ¿es la senescencia una enfermedad?
El problema de la artrosis es paradigmático: pocos individuos pueden jactarse en la senescencia de no padecer ninguna manifestación de esta afección degenerativa. Incluso ningún humano -hombre o mujer- ha dejado de sufrir algún episodio de lumbalgia antes de los 50 años de edad y en la mayoría de los casos es por alteración de los discos intervertebrales. La artrosis retrorrotuliana afecta al 100% de los ancianos sin distinción de sexo. La impronta ósea en los restos fósiles de los dinosaurios revela que también la padecieron y, entre los mamíferos actuales, se salvan los murciélagos y los perezosos que duermen colgados. ¿Es una enfermedad involutiva?
Aquellos que se dedican a la economía de la salud se preguntan: ¿cuánto se gasta en las enfermedades de los ancianos y cuánto en el envejecimiento natural del hombre? Robin Holliday¬†
cree que es claramente insensato no considerar el problema de este modo. Pero, reflexiono, qué difícil es establecer la diferencia.
Así como están planteadas las cosas es imposible separar los componentes de esta estructura compacta. Salud/enfermedad es una realidad ‚”variante y alternante”.
Ante este problema, más que médico, del resorte de la filosofía antropológica es preciso hallar una solución. Envejecer es perder habitualidades: desde el olvido de los nombres propios, los tropiezos y caídas, los inconvenientes masticatorios, la disminución de la capacidad torácica, los trastornos genitourinarios, etc., etc., hasta un cierto desinterés por la vida misma. Pero es necesario adaptarse a las nuevas circunstancias.
Entre sus muchas acepciones, adaptarse es acomodarse o avenirse a algunas circunstancias o condiciones. Stein
3 definía a la inteligencia como capacidad de adaptación. La vida es un adaptarse permanentemente.
Resulta un tema recurrente hablar de las carencias. Las carencias de los senescentes habitualmente se deslizan por un abanico de motivos: afectivos, de capacidad física y psíquica, económicos y, por ende, de jubilación, etc. Sin embargo, todos se aferran a la vida, adaptándose, con los pocos dientes que generalmente les quedan y las uñas. En otros casos no asumen que esas carencias son propias del envejecimiento (por lo menos alguna de las nombradas) y llegan a sus médicos con quejas bizarras -en su generosidad-, tales como: que no pueden caminar rápido, que tienen dificultades visuales, que se despiertan con frecuencia en la noche, que sufren de los ya comentados olvidos, entre tantas otras. Los psiquíatras, prestos para encuadrar (poner en un cuadro) dicen que padecen del síndrome de adaptación. Y es real, no adaptan sus pretensiones a las décadas vividas. Y como son síntomas comunes a la enorme mayoría de ellos se hace muy difícil sostener que son enfermedades.
La gerontóloga francesa Héléne Reboul publicó en su obra Vieillir: projet pour vivre
donde, como lo indicaba su título, proponía que todo anciano formulara un proyecto para proyectar (uso el término adrede) su vida y, de esta forma, el final no sería tan traumático. Por lo menos, seguirían viviendo y no esperando.
Otros, cuyos nombres no recuerdo, si no los nombraría, dicen que es mejor iniciar o fundar una empresa. Claro, un proyecto es un sueño todavía incumplido, una empresa es una realidad consolidada.
¿Qué hacer entonces? Tener una empresa (creo que un término mejor sería emprendimiento que admite menos confusión) para seguir transcurriendo en el planeta Tierra. Será necesario desterrar el síndrome de adaptación: existirán carencias pero será cosa de encontrarles la vuelta.
Queda formulada la duda: ¿vejez o enfermedad?
Simone de Beauvoir
¬†finalizó su obra La vejez, con las palabras con que quiero terminar esta colaboración: ‚”Cuando se ha comprendido lo que es la condición de los viejos no es posible conformarse con reclamar una “política de la vejez’ más generosa, un aumento de las pensiones, alojamientos sanos, ocios organizados. Todo el sistema es lo que está en juego y la reivindicación no puede sino ser radical: cambiar la vida”. Porque la vejez puede ser una enfermedad que nos afecte a todos los que llegamos a ella.

untitledBoca del Río Ver. A 8 de noviembre del 2009

 

Arturo, Daniel y Sharón

Conté mis setenta y dos años y descubrí que¬†¬†no puedo alargar demasiado el tiempo.

He creado una historia viviendo la vida segundo a segundo

He conocido de todo y me dan miedo los farsantes y los ventajosos, los que se montan

en el trabajo ajeno para recibir lo que ni remotamente les corresponde.

Los que han, calumniado y hundido a aquellos que han depositado su confianza

en estos seres carentes de escrupulos.

Me duelen los que son capaces de aplastar al de al lado con tal de salir en la foto.



No tolero a maniobreros y ventajosos. Me molestan los envidiosos

que tratan de desacreditar a los¬†más capaces¬†para
apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que
genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las¬†personas no discuten contenidos, apenas los¬†títulos..
Mi tiempo es escaso como para discutir¬†títulos.
Quiero la esencia, mi¬†alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete quiero vivir al lado
de gente humana, muy humana.

Que¬†sepa reír de sus errores, que
no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana. Y que
desee tan sólo andar del lado de la verdad y la¬†honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de¬†gente que sepa tocar el corazón de las
personas….Gente¬†a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer
con toques suaves en el alma.

Sí, tengo prisa¬†por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede
dar.¬†Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy¬†seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he
comido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres

queridos y con mi conciencia.

Espero que tu meta sea la misma,

porque de cualquier manera¬†llegarás…”

Isaac Wislicki G.

navidadDiciembre no es sólo el mes que cierra el año gregoriano, calendario que nos rige. Es el mes más importante porque encierra las fechas que nos marcan como pueblo.

El día 8, día de la Santísima Concepción y que celebramos como inicio de un desfile de fiestas que si lo permitimos nos arruinaran el hígado y el bolsillo. Todos conocemos una Conchita y vamos a su casa a comer tamales y ya de paso a felicitarla y ¿quién quita? a ponernos de acuerdo para la siguiente fiesta.

El día 10 celebramos el Día de los Derechos Humanos, mismos que nadie respeta en este país, especialmente en este puerto, y del que toda celebración fue opacada por la algarabía del aguinaldo que hemos esperado todo el año.

El 12, celebramos a la Virgen de Guadalupe. Es impresionante ver el profundo amor, no sé si pueda hablar de fe, pero sí de amor que la gente profesa a la Virgen. Porque lo que ella logra, no lo ha logrado nadie.¬† Ya desde el día 11, a buena hora los grupos comienzan a reunirse, las camionetas se adornan, las guitarras se afinan y cuando la comitiva está completa comienza la peregrinación. Hasta la piel se me ‚”enchina” de ver con que cariño, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, niños se dirigen, unos a pie, otros en auto a cantarlas mañanitas a la Gran Madre de México. Las iglesias se engalanan y se visten de luces. Vendedores de todo tipo objetos; estampitas, rosarios, imágenes, flores, pan de pulque, gorditas de requesón, hojuelas, buñuelos con miel de caña y todo tipo de delicias para la vigilia de la Gran Celebración.

El día 12, como regalo del cielo (pues aquí estaba previsto un norte) es esplendoroso, el sol brilla y la brisa es fresca. Las familias comienzan el día agradeciendo a la virgen todos sus favores y se arreglan para presentarse ente ella. Niños y niñas de todas las edades vestidos de Juan Dieguitos y de Marías, y finalmente una vieja amiga: la cámara fotográfica, se desempolva. Los fotógrafos con sus pintorescas escenografías con tanto de burrito carretita, heno, rosas y el Cerro del Tepeyac como fondo, toman fotos para calendario, tarjeta postal, para enmarcar y mandar a la abuelita, tamaño credencial para llevar en la cartera y recordar que llevaron al niño a presentar.

Después todos a comer. Si trabajas en una fábrica, es la comida de la empresa. Viandas y bebidas corren por única vez al año a cargo del jefe; si no, todos tenemos una lupita a quien celebrar. Finalmente todos somos uno ¡México es Guadalupano!

Después del 12, fecha que da inicio al ya tradicional puente Lupe - Reyes, el día 16 comienzan las posadas, es una verdadera lástima que esta hermosa tradición se pierda, Esas posadas de cuando yo era niña, donde eran los peregrinos el centro de la reunión, en su burrito María, y José llevándola. Y todos detrás con nuestra velita encendida pidiendo posada. Los de adentro de la casa respondiendo hasta que después de 4 o 5 estrofas y cuando la cera nos había ya tatemado los dedos y estaba a punto de extinguirse la flama, nos abrían la puerta y al grito de ‚”Entren santos peregrinos, peregrinos…” Comenzaba la fiesta. Corría el ponche con tejocotes, caña ciruelas guayabas¬†¬† y canela a veces con piquete, para los mayores. Los gritos de alegría al aparecer la piñata (hecha con olla de barro), las canciones, los tamales, el atole y las famosas colaciones ¡son inolvidables! Es una lástima que hayamos dejado perder esta tradición. Y las pastorelas: representación en donde el bien triunfa alegremente sobre el mal después de las mil peripecias del diablito por ganar.

Aquí en el puerto de Veracruz de la tradición de la rama queda poco y de la del viejo. Las veces que vine a pasar navidad a Veracruz durante mi infancia me maravillaba viendo a estos grupos de músicos y cantantes armados con una rama adornada y cantando ‚”Naranjas y limas…” y para año nuevo ‚”Ahí viene el viejo…”

No debemos dejar morir las tradiciones, ni el verdadero significado de cada una de ellas.

El 24 finalmente llega, y la vigilia de la Navidad vamos a Misa de Gallo, a comer buñuelos y beber café de olla fuera de la iglesia. Amanecer el 25 emocionados para recibir los regalos que, a mi dijeron traía el Niño Dios, ahora es Santa Claus quien los compra en Liverpool..

El 31 la Grn Fiesta, despedir el año viejo, y recibir el nuevo. Oro y oropel, sidra y champagne uvas y deseos, tradiciones y supersticiones: Yo saco a pasear mi maleta 12 veces, barro hacia fuera, echo agua por la ventana y me pongo calzones rojos para tener amor todo el año. Con la crísis yo creo que este año serán amarillos para atraer el dinero.

Si aún resistimos, después de salir al boulevard a esperar el sol del primero de enero y cantar el himno a la alegría. El día dos todos comenzamos nuestros buenos propósitos. Y sobre el boulevard hay una cantidad de gente corriendo para comenzar el año haciendo ejercicio.

Las celebraciones llegan a su fin el 6 de enero que comemos en familia la rosca de reyes. Y si nos toco el niño, podemos llegar al 2 de febrero celebrando.

 

Felices Fiestas.

 

Gaby Velazquez